Rodada Bogotá, Útica, Caparrapí, Honda, Cambao

Cuatro aventureros rodando hasta Honda vía Útica – Caparrapí.

Lo primero que puedo decir es que fue una de las rodadas mas rudas que jamás haya hecho. No sabía en lo que me metía cuando mi amigo Edwin Borda me invitó a hacer una ruta que saliendo desde Bogotá llegaba a Útica, pasaba a Caparrapí y luego a Honda.

Sin embargo, y sin ninguna sombra de duda, tengo que decir que ha sido una de las mejores rodadas que he hecho en mi vida. Los aspectos positivos de esta aventura opacan a cualquier posible aspecto negativo.

La belleza de los paisajes, el compartir con un gran grupo de aventureros y la excelente ruta superan con creces las dificultades que conllevó sortear el inclemente sol del medio día, que amenazaba con deshidratarnos, y las escabrosas vías que, fruto del invierno, ofrecían trampas de barro y de piedra que las quebradas locales habían depositado en el camino.

Hoy me queda claro que debo mejorar aún mas mis habilidades Off-Road, pero también me queda clara la respuesta a la pregunta “¿repetirías esta ruta?” la cual sería “POR SUPUESTO QUE SI!!”.

La ruta

 

Antes de iniciar la travesía nada como un buen desayuno.

A las 6:30 de la mañana  cuatro aventureros (Edwin Olaya, Edwin Borda, Fabio Morales y Yo) partimos desde la segunda estación de servicio después del puente de guadua saliendo por la calle 80 desde Bogotá.

Rodamos hasta Villeta donde desayunamos en “El chorizo de Carlos”. (Más tarde cuando el cansancio y el sol hicieron su efecto desearía haber desayunado menos ligero para tener mas energía.) 

Ya desayunados tomamos la vía hacia Útica, la cual tiene varios tramos interesantes (destapados) que servirían de abrebocas para el off-road que continuaría.

Desde Útica tomamos la vía hacia Caparrapí e intentamos cruzar el Río Pata, pero dada la época invernal el río creció y tuvimos que desistir la pasada y devolvernos para tomar la ruta normal.

El rider Edwin Borda envía un saludo motero desde Caparrapí – Cundinamarca

Hacía las 11:00 am llegamos a Caparrapí, descansamos un poco y nos hidratamos.

Desde aquí continuamos nuestra ruta por caminos cada vez mas inóspitos y exigentes. La temporada de lluvias había creado varias trampas de barro que obstaculizaban nuestro avance y que sumado al sol de medio día nos desgastaba físicamente.

Cruzamos dos quebradas, la primera Guasacurí y la segunda Guatachi que confluyen en el río Negro. Para refrescarnos, y evitar insolarnos dentro de nuestros trajes y cascos, decidimos darnos un baño de río que además de bajar la temperatura de nuestros cuerpos, fue una inyección de energía para continuar con nuestro recorrido.

Luego de un off-road muy exigente, llegamos a la ruta del sol y continuamos nuestro camino hacía Honda sobre la comodidad del pavimento. Una vez en Honda disfrutamos de un merecido almuerzo en el restaurante “El Tizón”, para luego emprender nuestro camino de regreso a Bogotá por la ruta Cambao.

Fue una rodada muy exigente pero divertida, recorrimos 433 km que se ajustaron perfectamente al slogan de MotoAmigos “AMISTAD – AVENTURAS – KILOMETROS”.

Hasta una próxima aventura por las carreteras y vías de nuestra hermosa  Colombia.

Galería de fotos

 

 

 

 

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